Publicado en Belleza

¿Venezuela se queda sin lolas?

EL PROBLEMA DE LAS DIVISAS ALCANZÓ A LAS LOLAS. ¿CHIQUITAS Y NATURALES PA’ TODO EL MUNDO TE GUSTE O NO?

 

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¿Que cómo bajarle a las operaciones de lolas en el país? La preocupación de muchos ha sido “solucionada” por el problema de las divisas: no hay plata para los insumos de las cirugías mamarias.

Sin prótesis y sin paraíso al parecer se quedarán muchas, debido al serio problema para la obtención de dólares a precio oficial que permite comprar las prótesis en el extranjero.

“Ha mermado la demanda (de cirugías de aumento de senos) porque no se han podido importar las prótesis y ha habido un aumento en el costo” – Jesús Pereira, presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía Estética y Reconstructiva.

A las misses (y la mitad de la población en el país) no les gusta esto.

“Hoy tenemos una gran situación con una limitación en la importación de prótesis. Por algunos años estas prótesis tenían una condición favorable por los dólares oficiales pero ahora hay restricciones” – Jesús Pereira, presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía Estética y Reconstructiva.

¿Sabían que Venezuela resulta uno de los países en América Latina donde más se hacen mamoplastias, alcanzando alrededor de 40 mil operaciones al año? No, no estamos exagerando cuando decimos que más de la mitad de la población ve con ojos de cachorrito triste esta noticia y con igual o más preocupación que quedarnos sin leche o Harina Pan.

 

¿VENEZOLANAS SIN LOLAS?

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Muchas de las venezolanas recurren a la cirugía estética para verse más bellas y sentirse mejor con su cuerpo en relación a la sexualidad. ¿Lolas más grandes, mujer más sexy? Sin embargo, este asuntico de las divisas comienza a impedir que se puedan hacer las lolas. ¿Qué opciones les queda a la mujer venezolana para darse un gustico y ser más bellas?

Dejando a un lado por un momento todo el mantra que ora “La belleza es interna”, sin duda una de las mejores cosas de ser mujer es consentirnos a nosotras mismas, intelectualmente pero también físicamente. El país no nos está dejando. Aquí les dejaré una lista que el país está haciendo cada vez más difícil para la mujer, y como venezolana me parece que es también preocupante.

Advertencia: entiendo perfectamente que la lista que daré a continuación no entra en las prioridades del país, o incluso en las prioridades básicas del ser humano. Es una lista de las cosas que nos gusta hacer las mujeres para consentirnos y pretende servir como un ejemplo de las distracciones a los problemas y el día a día, los cuales cada vez más son poco posibles en el país.

 

  • Ir de compras. Las mujeres usamos la excusa de salir a comprar ropa, zapatos, maquillaje, etc, como un mecanismo de relajación. Pasar horas en una tienda es tan efectivo (o más) que sentarnos frente a un psicólogo a discutir nuestros problemas y preocupaciones. Esto parece mentira pero está científicamente comprobado: encontramos placer en comprar. Más allá de la “vuelta capitalista” que algunos puedan encontrar en este punto, parece importante destacar que esta ya no es una opción para la mujer venezolana. Ni el sueldo nos alcanza, ni hay tiendas que nos permitan elegir lo que queramos. Ahora es: “Lo que hay” y “Lo que me alcance con tres churupos”. [Buscando números de psicólogos]
  • Pijamadas con las amigas. Esto aún lo podemos hacer pero la cosa está mucho más restringida. Hay muy pocas opciones en el supermercado para chuchear; pasar una noche practicando maquillajes de pinga es imposible porque de vaina hay productos de maquillaje en el país (y los que hay, pocos son accesibles económicamente); y quejarse de la situación del país parece acaparar la pijamada más que quejarnos de nuestros problemas amorosos o sexuales…
  • Cuidado personal. No es sorpresa para nadie que las mujeres somos mucho más delicadas cuando se trata del aseo y cuidado personal. Por ejemplo: conseguir nuestro desodorante favorito es una lucha tipo “Hunger Games” porque están racionados; los jabones vaginales desaparecieron de la faz del país y es una luz que no hemos vuelto a ver; las opciones para cremas a buen precio son pocas (y muchas veces escasean también); las afeitadoras también se desaparecen y todos sabemos que las mujeres entramos en crisis cuando tenemos las piernas como el Oso Yogui.

 

 La crisis del país ha llegado al ramo estético pero también está en el día a día de las necesidades de la mujer venezolana. 

 

Fuente: planetaurbe.com

 

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